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Actividad Física

Español

Actividad Física - Prevención del Cáncer de Próstata

Escrito por : Liam LaTouche, HBSc, ND, CSCS

Mahaya Forest Hill Integrative Health
73 Warren Road, Suite 102
Toronto, ON M4V 2R9

www.liamlatouche.com




Actividad Física - Prevención del Cáncer de Próstata




Cáncer de Próstata

El cáncer de próstata es el cáncer más común entre los hombres Canadienses (excluyendo el cáncer de piel no melanomatoso), se espera que 1 de cada 8 hombres canadienses desarrollen esta enfermedad durante su vida, y que 1 de cada 28 muera a causa de ello. En Canadá, la expectativa de supervivencia a los 5 años para el cáncer de próstata es del 96%; sin embargo, a pesar de esta estadística prometedora, cada día, en promedio, 65 hombres canadienses son diagnosticados de cáncer de próstata, y 11 morirán a causa de ello. En conformidad con la Canadian Cancer Society (Sociedad Canadiense del Cáncer), la tasa de incidencia del cáncer de próstata se ha incrementado desde 1980, lo cual puede, en parte, deberse al envejecimiento de la población, a una disminución del límite del PSA (antígeno específico prostático, un medidor de la salud prostática) para la biopsia, un monitoreo más extenso, y a un aumento de la sensibilidad de la biopsia prostática. Se han observado aumentos en la prevalencia en todos los grupos etarios menores a 70 años, donde se ha observado el máximo aumento de la tasa anual media entre los 40-49 años de edad. Curiosamente, parece existir una relación inversa entre la prevalencia del cáncer de próstata y las personas mayores a 70 años, demostrado por el incremento atenuado de las tasas entre los hombres Canadienses de 70-79 años de edad y el declive importante de las tendencias entre aquellos mayores a 80 años de edad.[2]

La Sociedad Canadiense del Cáncer ha identificado varios factores de riesgo, tanto establecidos como potenciales, para el desarrollo del cáncer de próstata. [3]
Factores de Riesgo Posibles Factores de Riesgo Factores de Riesgo Desconocidos Factores no Asociados al Cáncer de Próstata
Factores no Asociados al Cáncer de Próstata
Edad ≥ 65
Ancestros africanos
Dietas ricas en grasas
Dietas ricas en carnes rojas o procesadas
Dietas ricas en leche y sus derivados
Mutaciones genéticas hereditarias
Inflamación de la próstata (prostatitis)
Testosterona circulante (endógena)
Exposición a pesticidas
Exposición ocupacional
Testosterone therapy (exogenous)
Infecciones transmitidas sexualmente
Obesidad
Falta de actividad física
Conducta sedentaria
Bajos niveles de nutrientes en la dieta
Hiperplasia prostática benigna
Vasectomía
Frecuencia de la actividad sexual y la eyaculación
Alcohol
Fuente: “Factores de Riesgo del Cáncer de Próstata”. Enciclopedia Canadiense del Cáncer de la Sociedad Canadiense del Cáncer. Sociedad Canadiense del Cáncer. ("Risk Factors for Prostate Cancer." Canadian Cancer Encyclopedia from the Canadian Cancer Society. Canadian Cancer Society.”


Relación Entre la Actividad Física y el Cáncer de Próstata Relación Entre la Actividad Física y el Cáncer de Próstata

Según la Sociedad Canadiense del Cáncer, no se ha identificado a la falta de actividad física como un posible factor de riesgo para el desarrollo del cáncer de próstata. Sin embargo, se ha sugerido que probablemente exista una relación entre el aumento de la actividad física y la disminución del riesgo de padecer cáncer prostático. Pese a que se han demostrado descubrimientos inconsistentes, múltiples revisiones han sugerido una disminución del riesgo, promediando un 10-30%. Como dice el dicho, “una onza de prevención vale una libra de cura”, este artículo evaluará y analizará más adelante las investigaciones existentes sobre el rol de la actividad física en la prevención primaria del cáncer de próstata.

La actividad física es definida como, “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que resulte en un gasto energético cuantificable”, y se clasifica como actividad física ocupacional y de tiempo libre. Esta definición se ha ampliado para incluir los cuatro componentes primarios: intensidad (cantidad de energía utilizada), duración (tiempo del episodio de actividad), frecuencia (episodios realizados por unidad de tiempo) y el grupo etario en el cual es realizada la actividad física (adolescencia o adultez). Además, la intensidad de la actividad física usualmente es cuantificada con equivalentes metabólicos (MET). El MET representa la relación que existe entre una tasa metabólica asociada a una actividad específica y la tasa metabólica en reposo. Para dar algo de contexto y perspectiva, 1 MET equivale a 3.5mL O2/kg/min y representa el promedio de gasto energético de un adulto mientras este esta sentado, 3 METs representan actividades de baja intensidad (por ejemplo caminar lentamente), y 6 METs o más representan actividades vigorosas (Por ejemplo, correr, jugar al básquet, excursiones).[6]

Se dio por sentado que la actividad física disminuía el riesgo de cáncer prostático por las siguientes posibles razones: una disminución de los niveles circulantes de testosterona, insulina, glucosa y factores de crecimiento similares a la insulina (hormonas que se sabe que tienen un papel en el cáncer de próstata), disminución de la obesidad y un aumento de la actividad antitumoral y de los mecanismos de defensa antioxidantes posiblemente inducidos por el ejercicio. Sin embargo, la relación causal actual entre la actividad física y el cáncer de próstata aun no es clara. [8]


Entonces, ¿qué nos dice la evidencia? Entonces, ¿qué nos dice la evidencia?

Un estudio de cohorte prospectivo de 72,174 hombres cuyas edades oscilaban entre los 50-74 años, encontró que la actividad física recreacional ≥ 35horas MET a la semana (tres horas y media de actividad vigorosa a la semana) estaba asociada a una disminución del 31% del riesgo de cáncer prostático agresivo al momento del diagnostico, pero no tenía efecto en general sobre el riesgo de cáncer de próstata. Los descubrimientos de este estudio fueron consistentes con investigaciones pasadas las cuales también fallaron en demostrar un impacto positivo importante de la actividad física sobre el riesgo del cáncer de próstata. Sin embargo, este estudio dilucidó un impacto potencial de la actividad física sobre la gravedad del cáncer de próstata y alienta una mayor investigación en esta área.

Otro estudio de cohorte prospectivo de 47,620 profesionales de la salud masculinos y americanos, entre los 40-75 años de edad, evaluó la relación entre la actividad física y el cáncer de próstata en cuanto a su incidencia y progresión. La actividad física fue evaluada a través de lo que recordaban los participantes del tiempo en promedio a la semana que pasaban haciendo ciertas actividades tales como caminar, correr, andar en bicicleta, y demás, durante el año pasado. Este estudio también consideró el número de escalones subidos diariamente y el ritmo habitual al caminar, así como el trabajo pesado al aire libre y el levantamiento de pesas. Los autores demostraron que los hombres mayores de 65 años quienes alcanzaron las 30 horas MET por semana (tres horas de actividad vigorosa por semana) en comparación con quienes tenían 0 horas MET por semana, experimentaban una reducción en el riesgo de ser diagnosticado con cáncer prostático avanzado o fatal en casi un 70%. Este estudio también dilucidó la relación entre la actividad física y la severidad del cáncer de próstata en cuanto a su diagnóstico y progresión.

Además, un estudio de casos y controles basado en la población comparó a 988 pacientes diagnosticados con cáncer prostático con 1036 controles de población. El Cuestionario de Actividad Física Total Durante la Vida (The Life time Total Physical Activity Questionnaire) fue usado para medir los niveles de actividad ocupacional, recreacional y en el hogar desde la infancia hasta el diagnóstico. Aunado a ello, los participantes relataron sobre sus antecedentes personales relacionados con su salud, el proceso de detección del cáncer de próstata, su condición prostática, los antecedentes quirúrgicos, los antecedentes familiares relacionados con el cáncer, los patrones de actividad física de toda la vida, el consumo dietético durante el año en referencia, el consumo de alcohol durante su vida, los hábitos tabáquicos, las características demográficas y el peso y la altura adulta usual durante cada década de vida desde los 20 a los 60 años. A la larga, este estudio demostró que no existía asociación alguna entre la actividad física de toda la vida y el riesgo de padecer cáncer prostático. Sin embargo, se presenció una disminución del riesgo en un 30% cuando la actividad física era realizada en los primeros 18 años de vida. También se presenció una disminución del riesgo cuando se realizaban actividades vigorosas (>6 METs, tales como excursionar, levantar pesas, nadar o correr), en comparación con la actividad física de baja intensidad (<3 METs, tales como caminar lentamente).

La evidencia actual indica una posible relación entre la actividad física y una disminución del riesgo de cáncer prostático, a pesar de que no existe ninguna prueba concluyente. Esto puede deberse a que los estudios fallan al incluir una población con suficientes participantes quienes alcancen niveles altos de actividad física, así como a una falta de estandarización en los métodos, a una inclusión incompleta de los componentes de la actividad física (tipo, frecuencia, duración, intensidad, grupo etario), mala clasificación por los pacientes de la información relatada, ausencia de subgrupos relevantes (obesos, no obesos, atléticos, etnias, ingesta calórica, etc), falta de pruebas clínicas, y factores confusos (asociación de la actividad física con otros estilos de vida saludables y hábitos alimenticios). Estas limitaciones complican el proceso de interpretación y comparación asociado con estos estudios.

En el ámbito de la medicina naturista, raramente se ve un plan de tratamiento que sólo implique una única intervención. Por tanto, cuando se habla de la prevención del cáncer de próstata, la actividad física representa una sola porción de una gran torta, la cual incluye el hábito alimentario, el bienestar emocional y mental, las exposiciones ambientales, los agentes infecciosos, y demás. Ha habido datos alentadores sobre el impacto de los cambios saludables del estilo de vida sobre la progresión del cáncer de próstata y ojalá futuras investigaciones exploren el papel de la actividad física en conjunto con otros varios hábitos de un estilo de vida saludable en la reducción del riesgo de desarrollar cáncer de próstata. Esto reflejaría mejor la naturaleza comprensiva y sinérgica de las intervenciones de la medicina naturista que son aplicadas en los entornos clínicos.


Consideraciones Adicionales para la Salud Prostática Consideraciones Adicionales para la Salud Prostática

Uno de los valores más importantes de los médicos naturistas es la habilidad de crear varias modalidades de tratamiento para ayudar a los pacientes a alcanzar sus metas y optimizar su bienestar. Por tanto, será realizada una breve exploración a las consideraciones adicionales para la salud prostática.

Desde el punto de vista de la alimentación, las dietas basadas en plantas a menudo están enfatizadas como fundamento para una vida sana. Cuando incorporamos vegetales y frutas a la dieta para ayudar a la prevención del cáncer, se recomienda que se consuma al menos cinco porciones. Además de incluir las plantas en la dieta, debe realizarse un esfuerzo para reducir la ingesta de azúcar. Un alto consumo de azúcar (en forma de bebidas azucaradas), comparada con una ingesta igual a cero, contribuye a un incremento del riesgo en más del 30% de desarrollar la enfermedad. Además, el consumo de fibra a menudo es pasado por alto por su habilidad para ayudar alcanzar una próstata saludable, lo cual es logrado mediante el respaldo de una regulación hormonal normal. Se ha demostrado que la ingesta diaria de fibra mayor a 20g, comparado con valores menores a 13g, corresponde a una disminución de aproximadamente un 50% del riesgo de padecer cáncer prostático. Por último, añadir de tres a cinco tazas de té verde al día al régimen alimentario puede tener un efecto positivo sobre la prevención del cáncer en general. [17]


Conclusión Conclusión

Tal y como está, los tres factores de riesgo para el cáncer de próstata son no modificables: antecedentes familiares, edad y etnia. Sin embargo, la salud no está únicamente definida por estos factores, se debe realizar un esfuerzo para fomentar elecciones sobre el estilo de vida que sean beneficiosas para la salud, independientemente de los factores no modificables.

La Sociedad Americana del Cáncer (The American CancerSociety), el Departamento de la Salud y los Servicios Humanos de EE.UU. (US Department of Health and Human Services), la Unión Internacional contra el Cáncer, Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund) y el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (American institute for Cancer Research), Centro de Prevención del Cáncer de Harvard (Harvard Center for Cancer Prevention), la Sociedad Canadiense del Cáncer, y el Ministerio de Salud de Canadá (Health Canada) recomiendan al menos 30 minutos de actividad física que vaya de moderada a vigorosa al menos cinco días a la semana para la prevención del cáncer en general. La actividad física, en este contexto, incluye cualquier cosa a una intensidad que haga sudar al participante, tal como caminar a un ritmo lento, tareas domésticas pesadas, o deportes recreacionales. Basado en estos análisis de las investigaciones pertinentes específicamente al cáncer de próstata, no se puede sacar ninguna conclusión definitiva con respecto a la actividad física como prevención primaria por sí misma. Se justifican investigaciones futuras, que tomen en cuenta las limitaciones antes mencionadas, y que abarquen una combinación sinérgica y estratégica de los cambios en el estilo de vida y la dieta. Sin embargo, a pesar de los descubrimientos inconsistentes, la actividad física se ha asociado a con disminuciones de entre un 10-30% del riesgo de cáncer de próstata y con impactos positivos sobre la progresión y la severidad del cáncer de próstata. Además, la actividad física ha demostrado disminuir los niveles de insulina, glucosa sanguínea, concentración lipídica plasmática, índice de masa corporal, y en general está asociada a hábitos del estilo de vida más saludables. Combinado con el hecho de que no existen efectos adversos (excepto con la actividad física extenuante) y que esta intervención puede ser gratuita, se le debe aconsejar a los hombres de todos los grupos etarios que realicen 3 horas a la semana de actividad física vigorosa, particularmente para aquellos ≤18 años y los ≥65 años, como una herramienta adyuvante para la mitigación del riesgo de cáncer de próstata.