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La temida gripe - Enfoques naturopáticos

Español

Enfoques naturopáticos
Dra.Bianca Despotides, ND
www.desertclinics.com/profiles/bianca-despotides/





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Ahora, en pleno invierno de 2019 (1), podemos apostar a que la temporada de gripe y los síntomas alcanzarán su punto máximo. El clima frío hace que los humanos nos mantengamos en ambientes cerrados, lo que significa que nos toca aguantar las bacterias, los virus y otros patógenos de los demás con más frecuencia. ¿Recuerdas al desconocido con el que te cruzaste en el metro? El de la tos cortante, la nariz tapada, los ojos rojos y llorosos, la fiebre, los escalofríos, los dolores corporales y muchas otras molestias (2). Simplemente por el hecho de que ambos han inhalado y exhalado el mismo aire, ahora existe un riesgo elevado de contraer una enfermedad. Evitar por completo la exposición a los resfriados y la gripe es totalmente imposible. Todas las personas que viven fuera de un entorno estéril tienen una interacción frecuente con el mundo microbiano. Entonces, hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos. Esta discusión variará dependiendo de si se ve a través de la lente de la prevención o el tratamiento.

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Aunque parezca tedioso, debemos discutir la higiene básica desde la perspectiva de la Naturopatía. Al igual que no construiríamos la casa de nuestros sueños sin una base sólida, no podemos hablar de prevenir la enfermedad sin tocar el proceso de “desgerminación”. Por supuesto, la palabra es muy extraña a primera vista. La palabra descontaminación se escucha con más frecuencia en el habla común y tiene el mismo significado. Técnicamente, desgerminación significa “reducir o inhibir el crecimiento de microorganismos mediante la aplicación de un gel antiséptico o mediante la realización de un lavado antiséptico” (3). La palabra antiséptico es muy importante. ¿Alguna vez has visto un programa de televisión que muestra a los cirujanos lavándose antes de un procedimiento quirúrgico? Parece que duran una eternidad, recorriendo cada centímetro de piel en sus manos, antebrazos y debajo de sus uñas. En cualquier momento que estés en tu fregadero, finge que eres el cirujano. Imagina que cualquier cosa que omitas lavar por prisa o pereza tiene el poder de lastimar a alguien. En este caso, es posible que ese algo traiga la enfermedad a tu casa. Entonces, ¡restriega bien, incluso debajo de tus uñas! Señoras, si tienen largas y hermosas uñas, lavarse las manos no es suficiente. La ciencia ha demostrado que las uñas que tienen más de 3 milímetros de longitud a partir de la carne del dedo atrapan patógenos de todo tipo (4). Por lo tanto, ten un cepillo de dientes al lado de tu lavabo reservado para desgerminar tus uñas. Se deben reemplazar al menos una vez al mes.

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Además, cubrirse al toser o estornudar es tener buenos modales. Sin embargo, lo que elijas para cubrirte puede jugar a tu favor o en tu contra. Si usamos la mano, el antebrazo o el codo, es necesario lavar esa parte inmediatamente después. Para ahorrarte tiempo y esfuerzo, utiliza la parte interior de una prenda de ropa. De esta manera, cualquier germen estará bien restringido y será menos probable que ingrese a tu cuerpo. Ahora que hablamos de la ropa, debemos examinar nuestros abrigos y chaquetas. A menudo son la primera línea de defensa, ya que muchos de los agentes patógenos con los que nos cruzamos tocan nuestra ropa exterior primero. Por esta razón, deben lavarse con la mayor frecuencia posible. Entre los días de lavandería, deben guardarse lejos de la mayoría de los espacios en los que vivimos.

Ahora que hemos cubierto los aspectos más básicos de la prevención, podemos cambiar nuestro enfoque hacia la cocina. Hipócrates es el antiguo médico griego que se considera el padre de la medicina, y de quien recibe su nombre nuestro juramento hipocrático actual. Ya desde el siglo IV AC, reconoció el hecho de que lo que comemos y bebemos es la base de nuestra salud. Se dice que afirmó: “Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento” (5). Esto incluye prácticamente todo de lo que decidimos consumir y lo que decidimos evitar. Por más que nuestras lenguas empiecen a diferir, es bien sabido que comer azúcar procesada suprime nuestro sistema inmunológico (6). Por lo tanto, ten mucha fuerza de voluntad y motivación. Suelta esa bolsa de caramelos y la caja de galletas. Ya que el alcohol se descompone en azúcar una vez que entra en el cuerpo, también debemos evitar el consumo de bebidas alcohólicas de cualquier tipo cuando estamos en el modo de prevención estricto. ¿Qué otros alimentos antibacterianos deberíamos estar comiendo en su lugar? Las respuestas incluyen alimentos reales que son ricos en vitaminas y otros nutrientes. Se sabe muy bien que la vitamina C mejora el sistema inmunológico. Fácil, los alimentos crudos ricos en esta vitamina incluyen: brócoli, pimientos amarillos, col rizada, guayabas, kiwis, limón / naranjas, y mucho más. El tomillo y el perejil contienen gran cantidad de vitamina C, así como muchos otros compuestos que pueden funcionar como refuerzos inmunológicos naturales (7). El aceite de orégano, concentrado de la misma especia que se encuentra en nuestros gabinetes, es un potente antibiótico natural que se ha utilizado para combatir las infecciones durante miles de años. Flu Si alguna vez has tenido signos de una reacción alérgica después de consumir orégano o si eres alérgico a los miembros de la familia de la menta, esta hierba puede que no te convenga. Siempre debemos consultar a nuestro médico de atención primaria antes de comenzar cualquier tratamiento nuevo. Ten en cuenta que el aceite de orégano concentrado tiene un sabor muy fuerte y distintivo. Esta hierba siempre debe tomarse con el estómago lleno para evitar el malestar digestivo. Los suplementos tienden a ser líquidos o venir en cápsulas. Si no te agradan los sabores muy picantes, el aceite encapsulado puede ser una mejor opción para ti (8). Podríamos hablar durante semanas sobre el uso de alimentos como medicinas. En general, trata de concentrarte en el consumo de verduras, frutas y alimentos integrales sin procesar para apoyar la salud inmunológica.

Por último, la importancia de un mayor consumo de líquidos no se puede descartar al prevenir las enfermedades del invierno. Básicamente, las bacterias y los virus no se eliminan a través de nuestro sistema cuando estamos deshidratados. Cuando esos agentes patógenos no pueden ser expulsados del cuerpo, se quedan adentro para causar enfermedades. La pregunta es, ¿cuánto y qué debo beber? En términos de consumo de agua, una regla general muy conocida es basar la cantidad de agua que bebes en tu peso en libras. Antes de comenzar con el cálculo, los problemas cardíacos, los problemas renales u otros problemas crónicos de salud deben tenerse en cuenta al determinar las necesidades de líquido. Si tu médico de atención primaria te ha dado una cantidad máxima de onzas de agua para consumir en un día, nunca excedas ese límite. Si nunca te han dado esa advertencia, usa la siguiente fórmula para estimar tus necesidades:

Peso (en libras) / 2 + 10 onzas = requerimiento diario de agua en onzas.

Por ejemplo, una persona que pesa 182 libras necesitaría consumir 101 onzas de agua a lo largo del día (182 / 2 = 91 oz +10 oz = 101 oz). Si la respuesta que obtienes es superior a 150 onzas, ignora el número real y limita tu consumo de líquido a un máximo de 150 onzas. En cierto punto por encima de ese número, el cuerpo puede saturarse y comenzar a perder electrolitos.

Es importante saber que todos los principios de prevención se aplican definitivamente al tratamiento. No dudes en poner en práctica cualquiera de las estrategias que ya hemos discutido si ya estás enfermo. Ahora, cambiando un poco de tema, exploraremos las modalidades naturopáticas efectivas para tratar un resfriado o gripe. Una sustancia muy simple con un profundo impacto para eliminar la enfermedad del cuerpo es el aminoácido N-acetil cisteína, a menudo abreviado como NAC. Este antioxidante ayuda a diluir esencialmente todas nuestras secreciones internas, haciendo que el moco sea más fácil de excretar. Cuanto más rápido saquemos los gérmenes de nuestro cuerpo, menos congestión tendremos. Esto reduce significativamente las posibilidades de contraer una infección secundaria como neumonía, bronquitis o sinusitis. Este aminoácido también es un gran apoyo para el sistema inmunológico y el hígado. Una vez más, debemos consultar a nuestro proveedor médico antes de comenzar cualquier tratamiento. Las personas que tienen problemas con la retención de cobre en su cuerpo deben evitar este tratamiento. Una dosis para adultos de NAC (para una persona enferma) es de 600 mg en la mañana y 600 mg en la tarde (8). ¡Si notas más drenaje de moco, el tratamiento está funcionando! Sin embargo, el goteo posnasal no es lo más cómodo. Una forma de aliviar la incomodidad de este síntoma es agregar miel y limón recién exprimido al agua tibia antes de consumirla. La miel es un poderoso antibiótico natural y el limón apoya el sistema inmunológico. Cuando se consumen en agua tibia, el calor del líquido dilata los vasos sanguíneos en la parte posterior de la garganta. Esto puede aliviar nuestro dolor, así como traer nueva sangre saludable para ayudar a combatir la infección (8).

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Otro secreto naturopático para combatir la gripe es el saúco. Se ha demostrado que el jarabe concentrado de esta hermosa baya de color púrpura oscuro erradica los días de la gripe más rápido que un tratamiento con placebo (9). Como se indicó anteriormente, asegúrate de consultar a tu médico para saber si el saúco es seguro para ti antes de probarlo por primera vez. Un gran hecho positivo es que el jarabe de saúco es naturalmente dulce, lo que lo hace mucho más fácil de tolerar por vía oral. Una dosis típica del jarabe concentrado es de 15 ml cuatro veces al día, mientras los síntomas de la gripe persisten. Finalmente, descansar y evitar el estrés en lo posible es un componente vital de nuestra recuperación. Cuando nuestra anatomía y fisiología se sobrecargan, se agotan y simplemente no cuenta con la energía para curarnos.